Ser líder una tarea constante, aún luego de grandes ascensos

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La constante y firme convicción del trabajo efectivo y eficaz, te permitirá optar por cargos y ascensos que mejorar tu calidad de vida en la media de las posibilidades. El empleado siempre buscará escalar puestos en la organización. Para crecer y mostrar sus cualidades tanto profesionales como humanísticas. Una vez conseguido el puesto comienza el verdadero reto y muchos fracasan en el intento, es acá, donde el individuo realmente mostrará la madera de la cual está hecho. Ya que ser líder una tarea constante, aún luego de grandes ascensos.

Los comportamientos varían de acuerdo a las personalidades de cada quien. Todos hemos conocido casos donde los empleados que reciben beneficios laborales de ascensos. Muestran facetas que no tienen ni la más minina comparación con su comportamiento anterior. Dejan a la vista, un ser completamente distinto. Con ansias de poder que logra sus objetivos pero no para gerenciar sino que para imponer. Convirtiéndose en autócratas autoritarios que causan daños progresivos entre sus subordinados y más sensibles aún a la gestión empresarial.

Muchos empleados, una vez alcanzada la meta de ser jefes, no saben cómo orientar su labor y se plantean si cuentan o no con las cualidades innatas de un líder por excelencia. El liderazgo se ejerce desde una palestra completamente alineada. O a tono con una serie de rasgos firmes y muy personales en cada quien. Que deben girar en torno al bienestar común con miras al logro de los objetivos colectivos empresariales.

Un verdadero líder

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La visión ideal se debe al logro de ser líder altamente efectivo, ser gerente no siempre es equivalente a ser líder. La dirección correcta es la que va a llevar a un gerente a ser líder, los valores de un líder deben ser cultivados diariamente en todo gerente. La generación de espacios de entendimiento y conciliación. Permitirán ir cultivando ambientes organizacionales que respaldan sólidamente la imagen del líder entre las fuerzas laborales. En sencillas palabras, transformación de ese gran valor nato que tiene cada uno para ser líder.

Todos los seres humanos en cualquier área que se desempeñen han soñado con ser alguna vez, “el jefe”. Son habituales también las horas de la comida o el café entre compañeros de trabajo dedicadas a hablar de los defectos y la mala gerencia de sus jefes, un cargo tan anhelado como criticado. El error en muchos casos radica en los ascensos antes de tiempo, o en otros tantos, la falta de ética profesional para asumir que no se está preparado para tal responsabilidad.

Según el experto, Dan Bobinski, Director general de Desarrollo de Liderazgo, Inc. y del Centro para la Excelencia en el lugar de trabajo “La idea aquí es que el liderazgo implica su propio conjunto de habilidades y algunas características muy distintas. Algunas personas las poseen, naturalmente, otras personas deben aprenderlas, y otras tratan de adquirirlas, pero nunca lo logran. Los hay también quienes no quieren aprender nada.”

Ser líder está en todos

Ser líder es una virtud de todos, cada uno tiene la capacidad de serlo. No está definido científicamente que los líderes vienen de una tipo exclusivo de personas. En muchas ocasiones de manera espontánea, salen a la vista líderes que jamás mostraron un ápice de liderazgo. Sino que simplemente las situaciones revelaron estas cualidades. No existen patrones a seguir para ser líder, simplemente firmes convicciones de cambiar y adaptar su entorno a lo que exige o requiere el logro de objetivos tanto empresariales como profesionales. La capacidad de ser un buen líder muchos la poseen pero no saben cómo orientarla de manera coherente.

El concepto de que un líder no se hace solamente nace, puede ser considerada errónea. Un líder puede ser cualquiera, todo está centrado en las situaciones o necesidades que se planteen en la cotidianidad para requerir sus habilidades de líder. Las situaciones adversas incentivan o estimulan de una manera efervescente el comportamiento de líder, es acá donde muchos que jamás habían brillado con luz propia sacan a relucir todo ese potencial.

Lo primordial es asumir el liderazgo con humildad, para afrontar con esa misma humildad que no somos perfectos y que en el camino a la excelencia nos equivocaremos. Los grandes líderes no tienen su visión e ideas resguardadas contra su pecho, las comparten con su equipo. Ya sea de uno en uno, en pequeños grupos, formal o informalmente, ésta será la forma adecuada de conocer la opinión del resto del equipo y de dar otro matiz a los planes por afrontar. Sentirse todo poderoso no llevará más que al fracaso.

Cualidades de un líder de excelencia

Aunque parece reiterativo e inclusive obvio, no todos son conscientes de las tres cualidades de oro que debe tener un líder excelente. Si ya ha conseguido el sueño de su vida, ser jefe, si quiere aspirar a un ascenso, o simplemente quiere ser capaz de reconocer un buen líder en cuanto le ve, esto es lo que debe tener entre sus tres mejores cualidades, según el experto Dan Bobinski.

En primer lugar, uno debe ser consciente las responsabilidades básicas de liderazgo. En cualquier organización, un líder es responsable de la visión de futuro del equipo. Esto incluye las ideas de a dónde la organización puede o debe ir encaminada. Esto no quiere decir que otras personas no deberían tener esas ideas, pero en última instancia, son los líderes que los responsables.

Lo siguiente es lo que el estudioso llama “el horizonte”, o lo que podemos esperar que suceda en el futuro cercano o distante. Esto trata del horizonte económico, el horizonte político del país en que está radicada la empresa, las tendencias de negocios, etc.

Utilizar estas herramientas que proporciona el especialista en liderazgo y combinarlas con una preparación constante es la estrategia más acertada. Si por un momento pensó que todo el sueño era llegar a ser ascendido a jefe, es ahora cuando de verdad comienzan los sueños, si lo hace bien, con humildad y profesionalismo su carrera apenas comienza a ascender.

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