Cómo formalizar tu emprendimiento

¿Cuándo formalizar tu emprendimiento? Sin duda es una interrogante interesante de responder. Ya que la formalidad tiene amplias ventajas pero también tiene ciertas responsabilidades que no siempre el emprendedor puede afrontar en primera instancia.

Formalizar un emprendimiento, implica dar una mayor seriedad a tu proyecto o empresa, esto puede ayudarte a conseguir clientes de forma más rápida y a que puedas optar más fácilmente a ciertos financiamientos. Sin embargo ¿qué implica la formalidad de tu negocio?

¿Qué implica formalizar tu emprendimiento?

Inicialmente formalizar tu actividad emprendedora, lo que significa es que pasas a tener una responsabilidad fiscal ante el Estado. Siendo así una figura jurídica o como en algunos países se le conoce: “una persona jurídica”. Esto significa en pocas palabras que eres una empresa debidamente registrada.

La cuestión con esto es que, por supuesto empiezas a figurar para el estado como un contribuyente, por lo que deberás declarar el IVA por tus productos o servicios (dependiendo de las leyes de cada país) así como también declarar el impuesto sobre la renta,

Adicional a esto, deberás cumplir con las normativas legales y tributarias que rijan tu actividad comercial. Esto puede implicar, pagar impuesto a la alcaldía, al municipio, industria de cámara y comercio, entre otras cosas.

Esto se traduce en costo para tu compañía, que pueden llegar a ser difíciles de soportar si apenas estas iniciando tu emprendimiento o negocio.

Cuándo realizar la formalización tu empresa

Ante tanta responsabilidad, entonces realmente vale la pena analizar cuándo formalizar tu emprendimiento y si merece la pena o no. Dependiendo de la decisión que tomes será más fácil o escabroso para tu compañía crecer.

La respuesta a la interrogante no es exactamente cuantificable, sin embargo, un emprendimiento puede empezarse a normalizar, una vez que el mercado así lo exija y que la empresa estime que puede soportar las responsabilidades fiscales y tributarias. Teniendo esto en cuenta, mucho dependerá del tipo de negocio y de hasta donde pretenda crecer el mismo.

A modo de ejemplo, un emprendedor que pretenda desarrollar una línea de productos de limpiezas que sean amigables con el medio ambiente, podrá no solo crear sus productos y comerciarlos informalmente a algunas personas y establecimientos pequeños o informales.

Sin embargo al momento de querer pasar a vender a supermercados o a proveedores mayorista, tendrá que contar con los requisitos legales de una empresa y los permisos sanitarios correspondientes.

Como te darás cuenta, la empresa puede empezar a crecer sin estar formalmente establecida. Incluso puede pasar años generando ingresos desde la informalidad. Sin embargo, al momento de querer crecer y tener presencia a mayor escala en el mercado será necesaria la formalización del emprendimiento.

En resumen si te preguntabas cuándo formalizar tu emprendimiento, lo más sano es que mientras no estés generando ingresos ni estés debidamente estructurado y proyectado con un plan de negocios y un flujo de caja estimado, te mantengas de forma informal.

Así podrás equivocarte e incluso retirarte del emprendimiento sin generar mayores gastos fiscales ni perder tanto dinero en abogados y contadores que den de baja a la compañía.

 

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