Tu presentación personal, afecta el desarrollo empresarial

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Todo ser humano posee la capacidad de sentirse agradado ante los demás y viceversa, una imagen personal que represente pulcritud y armonía. Proyecta al individuo como alguien seguro de sí mismo. Tanto en lo personal, social y profesional. Dar una buena imagen que mostrar al mundo, permite que seas considerado de muchas buenas maneras. Sin dejar de lado que contribuye con tus evaluaciones a la hora de buscar nuevas oportunidades empresariales.

Toda organización, debe preservar la imagen corporativa. El incentivar y ordenar, una línea que regule los parámetros de presentación personal, crea en el empleado la identidad institucional. Claro está, siempre y cuando esté estrechamente ligado con buenos planes de integración y respaldo institucional.

Es característico de grandes empresas, buscar una sola línea en lo que a indumentaria se refiere. Un personal enmarcado en la uniformidad, que porte una imagen definida, refleja indudablemente seguridad y solidez empresarial. A su vez, causa un efecto único y positivo de identidad organizacional ante la sociedad y el público consumidor de sus servicios.

Áreas de trabajo

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Las organizaciones actualmente definen sus áreas de trabajo, motivados por las labores que desempeñan, cada área. Debe poseer los requisitos o indumentaria necesaria a las labores desempeñadas o a la naturaleza de las labores o rango de acción de la misma.

Si bien es cierto que la diversidad en la forma de vestir de las personas depende de su propia personalidad. No lo es menos que durante las horas laborales ciertos empleos requieren determinados códigos de vestimenta para lograr una imagen profesional ante clientes y competidores.

Así como aseguran los expertos que una línea definida en vestimenta. Contribuye con una mejora sustancial en los procesos de identidad del empleado con la empresa. También plantean la teoría de la no injerencia o importancia de la vestimenta en el desarrollo empresarial. Ambas con sentido lógico, si se abordan desde las perspectivas justas y equilibradas, con sus respectivas bases teóricas que justifiquen sus puntos.

“Algunos sostienen que permitir ropa informal en la oficina implica que los empleados adopten una actitud casual. Lo que deriva según ellos en una ética de trabajo informal (empleados perezosos). Otros argumentan que como a los empleados se les permite vestir con mayor comodidad, su confianza. Y por lo tanto su productividad se incrementará», explica Jensen en su página web sobre estrategias para la optimización del éxito.

La visión de gerente es vital

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Una de las potestades que otorga ser parte de la alta gerencia, es la de tomar decisiones que garanticen el crecimiento y solidez empresarial. Una de ellas es algo tan a simple vista sencillo o trivial, como el definir si creas en la organización lineamientos que regulen la identidad empresarial.

Actualmente, las organizaciones pendientes y congruentes de nuevos métodos gerenciales. Propician arbitrariamente la aplicación de uniformes  a su personal, a pesar de ser un costo o gasto adicional para la gestión. Citando textualmente el estudio desarrollado por  Andrew Jensen. Experto Estadounidense en el área empresarial y de negocios. Podemos aclarar lo siguiente:

El experto plantea la interrogante:

“¿cuál es la estrategia correcta? Científicamente hablando, ¿cómo puede un código de vestimenta incidir en la productividad de gran impacto?”

“En pocas palabras, no lo sé. Al igual que los gerentes no están de acuerdo sobre la cuestión de la vestimenta. También ha habido poca consistencia entre los investigadores», señala  Andrew Jensen.

De hecho, un estudio, patrocinado por el Colegio de la Maestría en California, publicó las siguientes conclusiones: «Hay un efecto sobre el desempeño en el lugar de trabajo vinculado con la forma de vestir, informal o formal. La ropa casual tiene efectos igualmente positivos y negativos, según el área».

«En conclusión, la ropa es una preferencia muy personal que, al menos desde un punto de vista estadístico, no hay mejor manera de predecir cómo la implementación de un código de vestimenta en su lugar de trabajo afectará a su productividad«; afirma el experto que, sin embargo, defiende la adaptación del empleado según su entorno de trabajo. Dependiendo de quiénes sean sus clientes y con qué frecuencia interactúan los empleados con ellos.

“Si usted o sus empleados se relacionan con sus clientes de una manera exclusivamente profesional y de negocios. Entonces su código de vestir debe reflejar eso. Hemos de tener en cuenta que muchos clientes juzgarán la productividad de un negocio basados únicamente en su nivel de profesionalismo», recuerda Jensen.

El dilema del uniforme

Parece obvio, y lo es. El experto considera importante una correcta manera de vestir del equipo en general, pero plantea que nunca podrían llegar a un acuerdo completo sobre el código de vestimenta, hay que saber negociar, apunta.

“Es importante tener en cuenta las preferencias generales de su personal, sobre todo si su objetivo principal en el establecimiento de directrices de vestimenta para aumentar la productividad y establecer un punto medio en el que la norma no signifique grandes gastos para la empresa en uniformidad, ni un mayor desembolso de dinero en ropa para los empleados.”

No todos los empleos requieren traje formal, pero algunos sí que requieren un look más juvenil y hasta controvertido, todo depende del sector al que vaya enfocado el producto.

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